Día de San Blas: cuál es la oración del Santo Patrono de las Gargantas

Cada 3 de febrero, la Iglesia Católica celebra el Día de San Blas, una de las festividades religiosas más populares vinculadas a la salud. Se trata de un santo muy admirado en Hispanoamérica y Europa, reconocido como patrono de las enfermedades de la garganta, de los otorrinolaringólogos, y también como protector de niños y animales.
San Blas, conocido históricamente como San Blas de Sebaste, fue médico y obispo en el siglo IV. Ejerció la medicina antes de consagrarse a la vida religiosa y forma parte del grupo de los Catorce Santos Auxiliadores, invocados tradicionalmente para pedir protección frente a distintos males del cuerpo y del alma.
Día de San Blas: origen y tradiciones populares
La tradición más conocida asociada a San Blas tiene su origen en un milagro atribuido al santo: la curación de un niño que se había atragantado con una espina de pescado. A partir de este episodio, se consolidó la costumbre de bendecir las gargantas cada 3 de febrero.
Paraguay, España y varios países de América Latina mantienen viva su devoción.En muchas iglesias del mundo, los sacerdotes realizan este rito colocando dos velas cruzadas sobre el cuello de los fieles, mientras se pide la intercesión del santo para proteger la garganta de dolores, infecciones y enfermedades respiratorias, especialmente frecuentes durante el invierno.
Otra práctica muy conocida es el uso del Cordón de San Blas, un hilo o cinta bendecida que se coloca alrededor del cuello durante nueve días. Según la tradición popular, este gesto simboliza la protección del santo contra los males de garganta y refuerza la fe en su intercesión.
La devoción a San Blas es particularmente fuerte en Paraguay, donde es patrono nacional, y también en países como España, México y diversas regiones de Argentina y América Latina, donde la fecha combina celebraciones litúrgicas y costumbres populares.
Por qué San Blas vivía como eremita y cómo se convirtió en mártir
De acuerdo con la tradición cristiana, San Blas vivía como ermitaño en una cueva del monte Argeus, incluso después de haber sido nombrado obispo de Sebaste (actual Armenia). Allí no solo oraba, sino que también curaba a personas y animales enfermos que se acercaban en busca de ayuda, reforzando su imagen de médico compasivo y santo protector.
San Blas es uno de los santos más populares del calendario católico. Foto: ShutterstockDurante una persecución contra los cristianos ordenada por el gobernador Agrícola, San Blas fue arrestado por negarse a renunciar a su fe. Tras sufrir prisión, torturas y un intento fallido de ejecución por ahogamiento, fue finalmente decapitado en el año 316, convirtiéndose en mártir.
Su legado perdura hasta hoy como símbolo de fe, sanación y esperanza, especialmente para quienes atraviesan problemas de salud.
Cómo es la oración a San Blas
Tú que te retiraste a una cueva
para mejor hablar con Dios,
nuestra propia plática con Él.
Tú que confiaste en la fuerza de Dios,
y en su infalible capacidad y poder,
y que por medio de obras y milagros
conseguiste convertir a los que no creían,
transforma nuestra desesperanza en fe,
cambia nuestros lamentos por gozo
y convierte nuestra escasez en abundancia.
Glorioso San Blas de Sebaste
que a la llamada del Señor
respondiste ofreciendo el cáliz del martirio
y fuiste perseguido y cruelmente torturado
otórganos tu santa intercesión.
San Blas médico y mártir,
portento de bondad y compasión
que tanto consuelo, amor y milagros diste,
que incluso en el largo camino a prisión
la gente imploraba tu bendición,
y la curación de sus dolencias,
te rogamos nos favorezcas
en estos momentos de gran pesar:
¡Oh san Blas, obispo de Sebaste!
os suplicamos vuestra mediación
para que llevéis ante el trono del Altísimo
esta necesidad que hoy nos aflige,
que nuestras súplicas sean oídas y atendidas,
y que no nos falte nunca la voz
para cantar contigo las alabanzas del Señor,
implorar su perdón y misericordia Divina
y pedirle fuerzas para servirle mejor.
Fuente: www.clarin.com



